El genoma del té revela la razón de su sabor y de su éxito económico

jueves 31 de mayo de 2018

Hay té de muchos sabores (té negro, té verde, té de Oolong, té blanco, chai…), pero todos vienen de la misma planta, Camellia sinensis, el árbol del té. Los niveles de cafeína y flavonoides varían mucho entre las especies del género Camellia, pero son especialmente altos en Camellia sinensis, y el genoma revela por qué: el árbol del té ha experimentado múltiples duplicaciones de los genes responsables de su síntesis. Esta amplificación genética está mediada por transposones (genes saltarines), y en gran medida es una respuesta a la domesticación de la planta y su adaptación a muchos climas distintos.

La principal fuente de cafeína del planeta no es el café, sino el té, la infusión predilecta de más de 3.000 millones de personas en 160 países. La planta se domesticó hace unos 5.000 años en Asia, y se le atribuyen propiedades saludables al menos desde la dinastía Shang, que reinó en China en el siglo III de nuestra era. Las hojas del árbol del té no solo contienen cafeína, sino también flavonoides, teanina (un análogo del glutamato), vitaminas, polisacáridos, aceites volátiles y minerales.

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